El Artesano


Javier Sarmiento

Javier Sarmiento Gonzalez comenzó a escribir su destino desde los 12 años, en el momento que mi mamá Leonor Gonzalez Navarrete, me enseñó a coser a máquina. En esa época me gustaba la pesca, y empecé a coser los estuches para las cañas. A mis 15 años, ingrese a la Universidad Javeriana a estudiar Ingeniería Industrial, empecé a hacer y comercializar con mis amigos, los estuches para las calculadoras y los computadores portátiles, luego empecé hacer morrales y maletines en lona, que dio lugar a la ponencia de mi tesis de grado.

Al momento de la graduación como profesional, mi abuela me recomendó aprender a trabajar el cuero. Motivado por ella, ingrese a la escuela de artes y oficios Santo Domingo y me especialice en el programa de cuero…

fue justo ahí, donde encontré mi pasión y me enamoré del oficio.

Con el objetivo claro de crear mi industria, gracias a las bases de mi carrera y en paralelo a la escuela Santo Domingo, hice mi especialización en Diseño y Gerencia de producto para exportación, en la misma universidad en la que me gradúe.

Gracias a la estructura que tenía en ese momento y mi gusto por el diseño industrial, el cual fui desarrollando desde que estudiaba ingeniería industrial, apliqué e ingresé, en Suecia, a la mejor universidad que dicta esta carrera en el mundo, Design Intitute en Umea University, dónde perfeccioné y pude dar forma a mis creaciones, casi todas en cuero y mezcla de materiales.

A partir de este momento PEREGRINO, tenía una directriz clara, que hace alusión a los halcones peregrinos y las personas que están en constante movimiento evocando siempre a la naturaleza.

A mi llegada a Colombia y con una idea más clara de mi futuro, ingrese de nuevo a la escuela de artes y oficios Santo Domingo y me focalicé en marroquinería francesa dando paso a mi taller, mi espacio, lleno de creaciones que contemplan todos los matices de mi marca.

Justo en este punto entendí, que necesitaba experiencia en manejo de personal, producción, en industria y tuve la fortuna de trabajar en una de las empresas que para mí han marcado un antes y un después en la industria del cuero en Colombia, Marroquinera, quienes manejan la marca MARIO HERNÁNDEZ. Gracias al constante desarrollo, enfoque en aprendizaje y búsqueda de expertos que manejen y conozca el proceso de las marcas de lujo a nivel mundial, tuve la fortuna de conocer y aprender de grandes mentores, que venían a Colombia a perfeccionar el producto y su desarrollo; aquí pulí en mi profesión aspectos importantes en mi oficio.

Después de varios años de trabajo y aprendizaje constante, decidí regresar a mi espacio, mi taller y dar paso a mi marca que espero pueda cubrir las necesidades de todos aquellos que les gusta los productos 100% hechos a mano con los mejores materiales en cuero.

Actualmente de la mano de mi posicionamiento de marca, me dedico a dictar clases en la misma escuela donde aprendí y abriré a partir de 2017, un espacio para dictar a grupos pequeños cursos focales sobre el arte en cuero.

Todo este camino es gracias a mi familia, que siempre han creído en mí y a la constancia, disciplina y sacrificio que he visto a lo largo de mi existencia.